Aumentan las inquietudes sobre la desigualdad creciente

La tasa de morosidad en Estados Unidos ha alcanzado el 4,8%, su nivel más alto desde 2017. Esto se debe, en gran medida, a un aumento en los impagos entre los sectores de menores ingresos y los préstamos estudiantiles. Este dato incluye una amplia gama de créditos, desde hipotecas hasta tarjetas de crédito, y revela una profundización de la desigualdad en la economía norteamericana, afectada por un mercado de trabajo que no mejora y el constante incremento del costo de vida.

Los informes de la Reserva Federal de Nueva York, publicados recientemente, indican que esta situación es preocupante. Aunque la autoridad monetaria intenta matizar la noticia, señalando que históricamente las hipotecas se han mantenido estables, también reconoce que el escenario ha cambiado. Por ejemplo, solo el 1,3% de las hipotecas tuvieron problemas serios el año pasado, una cifra similar a los promedios vistos fuera de los tiempos de la crisis del 2008.

Sin embargo, los economistas advierten que en las zonas de bajos ingresos y aquellas con deterioro en el mercado laboral, la morosidad hipotecaria está aumentando a un ritmo alarmante. La realidad es que mientras algunos sectores se recuperan, el riesgo de impago está creciendo entre quienes menos tienen.

Aumento de la deuda estudiantil

Los datos muestran que la tasa de hipotecas que entraron en morosidad grave durante el último trimestre fue del 1,4%, un aumento respecto al 1,09% del trimestre anterior. La situación se complica aún más con la deuda estudiantil, que continúa siendo el aspecto más problemático del sector crediticio. Actualmente, el 9,6% de los préstamos estudiantiles tienen al menos tres meses de impago. Esto refleja los efectos de la reanudación de los pagos tras un largo periodo de suspensión debido a la pandemia. El flujo de préstamos estudiantiles en morosidad grave llegó al 16,2%, un salto significativo respecto al 0,7% en el último trimestre de 2024.

Una economía bifurcada

El informe también retrata cómo, a pesar de que la economía estadounidense sigue funcionando, muchos, especialmente aquellos en los ingresos más bajos, enfrentan crecientes dificultades. La desaceleración del mercado laboral y el alto costo de vida están echando una sombra sobre sus medios de subsistencia. Por otro lado, los hogares con mejores ingresos siguen prosperando, sosteniendo la expansión económica con su gasto.

El presidente de la Fed, Jerome Powell, también destacó que los hogares de mayores ingresos suelen tener activos que han incrementado su valor, lo que facilita un mayor gasto. Mientras tanto, aquellos con salarios más bajos se ven obligados a ajustar sus presupuestos, buscando formas de economizar en sus gastos diarios.

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